El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la siguiente etapa de la actual campaña militar incluirá operaciones terrestres dirigidas contra individuos específicos, a quienes calificó como “personas horribles”, y no contra un país en particular.
En declaraciones recientes, el mandatario sostuvo que esta nueva fase comenzará “pronto”, aunque evitó detallar fechas, ubicaciones o el alcance exacto de las acciones. Trump subrayó que el objetivo de los ataques no es una nación ni su población, sino actores que, según dijo, representan una amenaza directa.
El presidente insistió en que la estrategia busca diferenciar entre gobiernos y grupos o personas a las que Estados Unidos considera responsables de actos violentos, en un intento por justificar una ofensiva más focalizada.
Hasta el momento, el Pentágono no ha ofrecido información adicional sobre el despliegue de tropas ni sobre la naturaleza de las operaciones anunciadas, mientras que analistas advierten que los ataques terrestres suelen implicar riesgos mayores y un posible aumento de la tensión regional.
El anuncio ocurre en un contexto de creciente actividad militar y de debate internacional sobre el alcance y las consecuencias de una escalada en las acciones armadas lideradas por Washington.


































