El presidente de Estados Unidos adelantó que designará a un nuevo responsable de inteligencia artificial y anunció una “AI Force” para impulsar el desarrollo de esta tecnología frente a la competencia con China.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que próximamente designará a un nuevo responsable de inteligencia artificial, conocido como “AI czar”, además de crear una nueva fuerza federal dedicada a impulsar el desarrollo de esta tecnología.

El anuncio fue realizado este sábado 19 de septiembre a través de redes sociales, en momentos en que en Estados Unidos ha aumentado el debate sobre los riesgos asociados con el rápido avance de los sistemas de inteligencia artificial y sobre la necesidad de establecer nuevas reglas para la industria.

Trump no dio a conocer todavía el nombre de la persona que ocupará el nuevo cargo ni detalló cómo estará integrada o cuáles serán las facultades específicas de la llamada “AI Force”.

El mandatario planteó que Estados Unidos debe mantener el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial y evitar medidas que, desde su perspectiva, puedan frenar a la industria frente a China.

La decisión ocurre meses después de la salida de David Sacks, quien había sido designado por Trump como el primer “AI and Crypto Czar” de la Casa Blanca.

David Sacks dejó el cargo en marzo

Sacks concluyó su periodo como empleado especial del gobierno estadounidense en marzo de 2026, después de utilizar el límite de 130 días permitido para este tipo de funcionarios en un periodo de 12 meses.

Tras dejar el puesto, pasó a desempeñarse como copresidente del President’s Council of Advisors on Science and Technology (PCAST), desde donde continúa participando en asuntos tecnológicos, aunque ya no ocupa el cargo de zar de IA y criptomonedas.

El cargo relacionado con la IA ha tenido varios cambios durante la administración Trump. En julio, Chris Fall, director del Center for AI Standards and Innovation (CAISI), también dejó su puesto después de aproximadamente tres meses. Antes de él, Collin Burns había ocupado brevemente esa posición.

Trump rechaza frenar el desarrollo de la IA

El anuncio del nuevo zar ocurre en medio de un debate cada vez más intenso sobre los límites que deberían establecerse al desarrollo de sistemas avanzados de inteligencia artificial.

En días recientes, distintas figuras de la industria han expresado posiciones diferentes sobre el tema. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, ha planteado la necesidad de reducir el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados y establecer mecanismos de supervisión.

En contraste, Trump ha rechazado las advertencias que plantean escenarios extremos derivados del avance de la IA y ha defendido que Estados Unidos debe mantener su liderazgo tecnológico.

El presidente también ha sostenido que las herramientas legales existentes —incluidos los mecanismos civiles y penales— pueden utilizarse para enfrentar posibles abusos de la tecnología, sin necesidad de frenar su desarrollo.

La discusión también ha involucrado a algunos de los principales ejecutivos tecnológicos. Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jensen Huang han intervenido en el debate sobre la posibilidad de establecer nuevas reglas para la industria, mientras otros líderes del sector han planteado mecanismos de supervisión y evaluación de los modelos avanzados.

La estrategia de Trump está estrechamente vinculada con la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.

El mandatario ha argumentado que cualquier reducción significativa en el desarrollo estadounidense de inteligencia artificial podría beneficiar a China, por lo que su administración busca mantener la inversión y el liderazgo estadounidense en este sector.

La nueva AI Force y el próximo nombramiento de un zar de IA forman parte de este esfuerzo, aunque todavía no se han precisado públicamente sus integrantes, estructura o atribuciones.

Por ahora, Trump únicamente ha adelantado que el nombramiento será realizado próximamente y que la nueva fuerza tendrá como objetivo acompañar el crecimiento de una industria que la Casa Blanca considera estratégica para la economía y la posición tecnológica de Estados Unidos.