Las fuerzas militares de Estados Unidos y Israel lanzaron este fin de semana una ofensiva militar de gran escala contra Irán, en lo que ha sido descrito por los líderes de ambos países como una operación conjunta para neutralizar amenazas percibidas del régimen iraní y su capacidad militar.
El presidente estadounidense, Donald Trump, informó que las fuerzas de su país han destruido y hundido nueve buques de guerra de la armada iraní, incluidos algunos de gran tamaño y relevancia estratégica, como parte de la ofensiva militar en curso. Además, anunció que el cuartel general naval de Irán fue “ampliamente destruido” en un ataque separado.
Trump dijo que la ofensiva —denominada “Operación Furia Épica” por Estados Unidos— continuará con el objetivo de debilitar significativamente la capacidad militar iraní, asegurando que las fuerzas restantes “pronto estarán en el fondo del mar”.
Esta operación se produce en el contexto de un enfrentamiento que se intensificó tras una serie de ataques iraníes contra bases militares estadounidenses y objetivos aliados en el Golfo Pérsico como respuesta a los bombardeos liderados por EE. UU. e Israel en territorio iraní. Irán ha lanzado misiles y drones contra bases estadounidenses en países como Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, entre otros.
Medios internacionales señalan que los atacantes han causado bajas tanto entre las fuerzas militares como civiles, aunque las cifras oficiales varían y el régimen iraní ha denunciado que muchos civiles han resultado muertos y heridos durante los bombardeos. Irán también ha declarado que responderá a estas agresiones, incrementando la tensión en la región.
La ofensiva ha generado reacciones en todo el mundo. Algunos países aliados de Estados Unidos respaldan las acciones, mientras que otras naciones y organismos internacionales han expresado preocupación por la escalada y han llamado a evitar un conflicto mayor que podría tener profundas consecuencias políticas, económicas y humanitarias en Medio Oriente y más allá.
Por ahora, la situación sigue siendo altamente volátil, con combates y ataques en curso, y las partes involucradas mantienen sus posiciones mientras la comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos.



































