El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a advertir que las automotrices que fabriquen vehículos fuera de territorio estadounidense deberán pagar aranceles para venderlos en su país. Durante un mitin en Texas, aseguró que su política comercial está impulsando el traslado de plantas e inversiones hacia Estados Unidos, en detrimento de países como México y Canadá.

El mandatario afirmó que las empresas que mantengan su producción fuera de territorio estadounidense tendrán que asumir elevados costos para ingresar sus vehículos al mercado de ese país. En contraste, sostuvo que las compañías que instalen fábricas dentro de Estados Unidos podrán evitar esos gravámenes.

“Construyan sus autos en Estados Unidos y no habrá aranceles. Si los construyen fuera de Estados Unidos, pagarán mucho dinero para traerlos”, expresó durante su discurso.

Trump aseguró que las plantas automotrices están regresando al país y citó inversiones anunciadas por empresas internacionales como muestra del efecto de su política arancelaria.

Durante el acto, realizado el martes 27 de octubre en Texas, Trump destacó la inversión de Toyota para ampliar sus operaciones en San Antonio, con un proyecto anunciado por 3 mil 600 millones de dólares.

El presidente estadounidense presentó el movimiento como parte de una tendencia de empresas que, según su versión, están trasladando producción desde México y Canadá hacia Estados Unidos para evitar los aranceles.

Sin embargo, la inversión de Toyota corresponde a una ampliación de sus operaciones en Texas, mientras que la empresa mantiene presencia industrial en México. La afirmación de que las automotrices están abandonando en conjunto México y Canadá no debe interpretarse como una salida generalizada de todas las compañías.

México y Canadá, bajo presión comercial

Las declaraciones se producen en un momento de tensión comercial en América del Norte, mientras los tres países enfrentan negociaciones relacionadas con el futuro del tratado comercial regional.

Trump ha defendido los aranceles como una herramienta para atraer empleos, inversiones y producción industrial a Estados Unidos. No obstante, los gravámenes también generan incertidumbre para las empresas que dependen de cadenas de suministro integradas entre México, Canadá y territorio estadounidense.

La industria automotriz norteamericana opera con componentes y procesos de fabricación distribuidos entre los tres países, por lo que los cambios arancelarios pueden modificar costos, inversiones y decisiones sobre dónde producir.

México busca reducir los gravámenes que afectan a su industria y continúa las conversaciones comerciales con Washington. La presidenta Claudia Sheinbaum ha informado que existen avances en las negociaciones, aunque todavía hay asuntos pendientes.

Aunque Trump volvió a amenazar con costos elevados para los vehículos fabricados fuera de Estados Unidos, sus declaraciones durante el mitin no constituyeron por sí mismas el anuncio formal de un nuevo arancel con una tasa y fecha de entrada en vigor específicas.

El mandatario reiteró su intención de utilizar la política comercial para presionar a las automotrices a producir en Estados Unidos. Cualquier modificación concreta de los gravámenes deberá distinguirse de sus declaraciones políticas y confirmarse mediante las disposiciones oficiales correspondientes.

Las advertencias mantienen la incertidumbre para el sector automotriz mexicano, que depende en gran medida del mercado estadounidense y de la integración manufacturera regional.