El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Cuba se encuentra cerca de un colapso, al considerar que el país atraviesa uno de sus momentos más críticos debido a la crisis económica, energética y social que enfrenta la isla.

Durante recientes declaraciones públicas, Trump afirmó que el gobierno cubano ha perdido apoyos clave del exterior, lo que —según su visión— ha debilitado su capacidad para sostener el actual sistema político. Señaló que la situación interna estaría llevando al país a un punto de quiebre, sin que sea necesaria una intervención directa de Estados Unidos.

Las declaraciones se dan en un contexto marcado por apagones frecuentes, escasez de combustible, inflación y dificultades para acceder a alimentos y medicinas, factores que han generado inconformidad social en distintos momentos recientes.

Trump también advirtió que su postura hacia Cuba seguiría siendo de presión económica y política, insistiendo en que el gobierno de la isla debería “hacer cambios” antes de que la situación se agrave aún más. No obstante, no detalló acciones concretas ni plazos.

Por su parte, autoridades cubanas han rechazado este tipo de afirmaciones, defendiendo la soberanía del país y acusando a Estados Unidos de mantener políticas que afectan directamente a la población, en referencia al embargo económico.

Analistas señalan que, aunque Cuba enfrenta una de las etapas más difíciles de las últimas décadas, las declaraciones de Trump forman parte de un discurso político recurrente que busca reforzar su postura dura hacia gobiernos considerados adversarios por Washington.