El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó que en la frontera con México se está permitiendo el “blanqueo” de autopartes chinas, es decir, que componentes provenientes de China son integrados a vehículos para aprovechar los beneficios del tratado comercial de América del Norte.
De acuerdo con señalamientos recientes, esta práctica pondría en riesgo las condiciones del T-MEC, ya que permitiría a fabricantes evadir restricciones comerciales y acceder a beneficios arancelarios sin cumplir completamente con las reglas de origen.
Ante este escenario, Trump planteó endurecer los requisitos del sector automotriz, proponiendo elevar del 75% al 82% el contenido regional obligatorio para que los vehículos producidos en Norteamérica puedan exportarse sin aranceles.
Además, la propuesta incluye que una mayor proporción de ese contenido provenga específicamente de Estados Unidos, lo que incrementa la presión sobre la industria automotriz instalada en México.
Estas declaraciones se dan en medio de la revisión del tratado comercial y colocan al gobierno de Claudia Sheinbaum en una posición clave, ya que un cambio en las reglas podría afectar directamente a las exportaciones de autos fabricados en México, uno de los sectores más importantes para la economía nacional.
Expertos advierten que, de modificarse las condiciones actuales, algunas unidades producidas en México podrían perder el acceso preferencial al mercado estadounidense, lo que implicaría costos adicionales y posibles afectaciones a la industria.
La industria automotriz de América del Norte está altamente integrada, con cadenas de suministro que cruzan las fronteras varias veces durante la producción, por lo que cualquier cambio en las reglas del T-MEC tendría impacto en los tres países.


































