Para 2026, el Tren Maya —considerado la obra insignia del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador— dependerá casi por completo de recursos públicos para mantenerse en operación. De acuerdo con las proyecciones presupuestales, el proyecto necesitará más de 30 mil millones de pesos en apoyos fiscales durante ese año, lo que equivale a aproximadamente 96% de su financiamiento total.

Los ingresos propios estimados, provenientes de la venta de boletos y servicios asociados, representan menos del 4% del presupuesto requerido. Esto confirma que el sistema ferroviario todavía no logra un modelo de operación autosustentable y continúa siendo una carga significativa para el gasto federal.

Aunque el gobierno ha defendido el proyecto como motor de desarrollo económico y turístico en el sureste del país, los altos niveles de subsidio mantienen abiertos los cuestionamientos sobre su viabilidad financiera a mediano y largo plazo. Especialistas han señalado que, mientras no aumenten los ingresos operativos o se reduzcan los costos, el Tren Maya seguirá dependiendo mayoritariamente del erario.

Las estimaciones para 2026 reflejan que, pese a su inauguración y al incremento progresivo de rutas y servicios, el proyecto ferroviario aún enfrenta desafíos importantes para equilibrar sus finanzas y generar ingresos suficientes para sostener su operación sin apoyo presupuestal extraordinario.