Este sábado 31 de octubre es el último día del subsidio de verano de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Sonora. A partir de mañana, los hogares dejarán atrás la tarifa preferencial de la temporada de calor y volverán al esquema habitual de cobro.
Y mientras las familias se preparan para este cambio, queda una petición colectiva: que el clima se apiade de nosotros y que el calor no obligue a mantener encendidos los aparatos de refrigeración.
Este año, Sonora contó con siete meses de apoyo, del 1 de abril al 31 de octubre, luego de que el Gobierno estatal gestionara la ampliación del periodo ante la CFE. El acuerdo permitió aplicar la tarifa 1F en los 72 municipios de la entidad y modificar los rangos de consumo subsidiado.
Con el cierre del beneficio, desde el 1 de noviembre comenzarán a aplicarse las condiciones tarifarias correspondientes al periodo fuera de verano. Esto no significa que todos los recibos aumentarán automáticamente en la misma proporción: el importe dependerá del consumo de cada vivienda, los rangos aplicables y el ciclo de facturación.
El cambio llega cuando todavía se esperan jornadas templadas a cálidas en distintos puntos del estado. En municipios como Cajeme, por ejemplo, los pronósticos para los primeros días de noviembre mantienen máximas cercanas a los 32 grados Celsius.
La CFE recomienda hacer un uso eficiente de la electricidad y prestar atención tanto a los equipos de refrigeración como a los calefactores eléctricos que comienzan a utilizarse durante los meses más fríos. Estos últimos, especialmente los que funcionan mediante resistencias, pueden elevar considerablemente el consumo cuando permanecen encendidos por periodos prolongados.
Las personas usuarias pueden consultar sus tarifas, rangos de consumo y recomendaciones de ahorro en el portal oficial de la CFE.
Por lo pronto, el subsidio se despide hasta la próxima temporada de calor. A los hogares sonorenses les queda revisar sus hábitos de consumo y esperar que noviembre traiga temperaturas más moderadas. Porque, después de siete meses de apoyo, lo que menos hace falta es que el clima también quiera cobrar factura.



































