Terence Crawford (42-0, 31 KOs) escribió una nueva página en la historia del boxeo al vencer por decisión unánime a Saúl “Canelo” Álvarez (63-3-2, 39 KOs) y arrebatarle los cinturones de la AMB, FIB, CMB y OMB en la categoría de las 168 libras. Con este triunfo, “Bud” no solo mantuvo su invicto, sino que también se consolidó como campeón indiscutido en tres divisiones, una hazaña sin precedentes en el pugilismo moderno.
Las tarjetas reflejaron el dominio del estadounidense: 116-112, 115-113 y 115-113. Más veloz, preciso y certero, Crawford conectó los golpes más sólidos de la noche y controló el ritmo de principio a fin, volviéndose indescifrable para la estrategia de Álvarez.
El combate, celebrado en Las Vegas, cumplió con las expectativas de un duelo histórico. Al término de la pelea, Crawford se mostró agradecido y respetuoso hacia su rival:
“No estoy aquí por coincidencia, Dios me trajo hasta aquí. Canelo es un gran campeón y muy competitivo. Soy fan de él y peleó como un verdadero campeón. No sé si será mi última pelea, tengo que hablar con mi equipo. Solo quiero dar gracias a todos los que me apoyaron, y también a los que no”.
Canelo, por su parte, reconoció la derrota con madurez y orgullo:
“Me siento bien. Primero quiero agradecer a la gente que vino a apoyarme. Una derrota no me define. Estar aquí ya es una victoria porque tengo a mi familia y, en lo profesional, he logrado muchas cosas. Hice lo que tenía que hacer y, al final de cuentas, vine a la vida a tomar riesgos y a ponerme a prueba. Aquí seguiré. Le dije a él que compartir el ring fue especial, y si lo hacemos otra vez sería genial. Me siento fuerte y le doy crédito a Crawford por la victoria”.
Con este resultado, Crawford eleva aún más su legado como uno de los mejores libra por libra de todos los tiempos, mientras que Álvarez, pese al revés, reafirma su estatus de leyenda y deja abierta la puerta para una posible revancha.



































