Quito, Ecuador.– La relación entre Ecuador y Colombia se tensó nuevamente este martes luego de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, denunciara que operaciones militares ecuatorianas habían bombardeado zonas cercanas a la frontera desde Ecuador hacia territorio colombiano, señalando que estas acciones podrían afectar a comunidades civiles y violar la soberanía colombiana.

En respuesta, el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, negó las acusaciones y afirmó que los bombardeos reportados se realizaron únicamente dentro de territorio ecuatoriano, dirigidos a infraestructura de grupos armados ilegales y campamentos de guerrilla, sin afectar población civil ni cruzar la frontera.

Petro había advertido que los ataques podrían incrementar la violencia en la región fronteriza y llamó a un diálogo inmediato para evitar un escalamiento militar. Sin embargo, Noboa insistió en que las operaciones son parte de una estrategia de seguridad nacional para combatir grupos armados y narcotráfico, y recalcó que Ecuador no ha llevado a cabo ataques sobre suelo colombiano.

La tensión ocurre en un contexto de larga historia de operaciones de seguridad en la zona fronteriza, donde la presencia de grupos armados y organizaciones criminales ha generado riesgos tanto para Ecuador como para Colombia. Analistas señalan que la falta de coordinación bilateral y la desconfianza mutua podrían complicar esfuerzos diplomáticos y agravar la situación de seguridad regional.

Mientras tanto, ambos gobiernos han mantenido canales de comunicación abiertos, pero este intercambio de declaraciones evidencia la fragilidad de la relación y la necesidad de acuerdos claros sobre operaciones militares y control del territorio fronterizo.