La cifra de víctimas mortales por los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio en Venezuela ascendió a 3 mil 535, mientras continúan las labores de recuperación en las zonas más afectadas, especialmente en el estado de La Guaira.
De acuerdo con reportes recientes, el número de heridos supera los 16 mil y miles de personas permanecen sin hogar tras el colapso de viviendas y edificios en varias regiones del país.
A casi dos semanas del desastre, el panorama sigue siendo crítico: las tareas de rescate han disminuido considerablemente y han sido sustituidas en gran medida por maquinaria pesada para remover escombros, lo que refleja el paso de una fase de búsqueda de sobrevivientes a una de recuperación de cuerpos.
En diversas zonas afectadas, persisten problemas en servicios básicos como telecomunicaciones, además de escasez de alimentos y medicinas, lo que ha obligado a cientos de personas a formar largas filas en centros de ayuda humanitaria.
Equipos internacionales que participaron en las primeras labores de rescate han comenzado a retirarse, mientras que autoridades locales y fuerzas armadas asumen el control de las operaciones en terreno.
El desastre, provocado por dos sismos de gran magnitud, es considerado uno de los más graves en la historia reciente del país y ha dejado a miles de familias en condiciones de alta vulnerabilidad.


































