El Gobierno del Estado de Sonora negó que exista algún plan, acuerdo o proyecto en desarrollo para instalar una planta desalinizadora en humedales de Puerto Peñasco con el objetivo de abastecer de agua al estado de Arizona, luego de versiones que circularon en medios y redes sociales sobre una posible obra de gran escala en la región costera del Alto Golfo de California.
A través de una postura oficial, autoridades estatales rechazaron que se esté analizando o negociando una infraestructura de este tipo y aseguraron que no hay convenios vigentes con autoridades estadounidenses que contemplen la extracción de agua marina en territorio sonorense para su exportación.
La aclaración surge tras una serie de publicaciones que apuntaban a la supuesta exploración de sitios en el noroeste de Sonora para desarrollar proyectos de desalación impulsados desde Arizona, en medio de la crisis hídrica que enfrenta el suroeste de Estados Unidos. Algunas de estas versiones mencionaban áreas cercanas a Puerto Peñasco, lo que generó inquietud entre habitantes, pescadores y organizaciones ambientales por la posible afectación a ecosistemas considerados sensibles.
Puerto Peñasco se ubica en una región de alto valor ecológico, cercana a áreas naturales protegidas y humedales costeros que forman parte del sistema del Alto Golfo de California. Especialistas han advertido en reiteradas ocasiones que cualquier proyecto industrial de gran escala en esta franja costera implicaría riesgos ambientales significativos, particularmente por el manejo de salmueras y el impacto en la biodiversidad marina.
En ese contexto, la postura del gobierno estatal busca cerrar la puerta a especulaciones sobre una eventual intervención en estos ecosistemas, al menos desde el ámbito institucional.
Si bien autoridades de Sonora descartaron la existencia de un proyecto formal, el tema de la desalación ha sido discutido en Arizona como una alternativa de largo plazo frente a la reducción del agua disponible del río Colorado. Dichas discusiones, sin embargo, se han mantenido en un plano técnico y exploratorio, sin que se traduzcan en acuerdos binacionales concretos ni en solicitudes oficiales ante instancias mexicanas.
Hasta ahora, no se ha presentado ningún estudio de impacto ambiental, solicitud de permisos o anuncio de inversión que respalde la construcción de una desaladora en Puerto Peñasco o en sus alrededores.
El Gobierno de Sonora subrayó la importancia de evitar la difusión de información no verificada que pueda generar alarma social, especialmente en temas relacionados con recursos naturales y territorio. Reiteró que cualquier proyecto de carácter binacional o de alto impacto ambiental tendría que ser informado de manera transparente y cumplir con procesos legales y ambientales estrictos.
Por el momento, la posibilidad de una desaladora en humedales de Puerto Peñasco permanece fuera de la agenda oficial, mientras el debate sobre las soluciones a la crisis hídrica regional continúa del lado estadounidense sin una ruta definida hacia territorio sonorense.



































