Aunque los matrimonios y uniones de adolescentes de 12 a 17 años han disminuido un 35 por ciento en la última década, aún no se han erradicado. En 2020 se registraron 5 mil 935 casos, concentrados principalmente en jóvenes de 15 a 17 años, y la mayoría son mujeres.
Estas uniones suelen estar relacionadas con embarazos adolescentes, presión familiar, pobreza o tradiciones culturales, y afectan tanto a zonas urbanas como rurales. Los municipios con mayor incidencia son Hermosillo, San Luis Río Colorado, Nogales y Etchojoa.
Las consecuencias de estas uniones son profundas: muchas adolescentes abandonan la escuela, dependen económicamente de sus parejas, enfrentan embarazos de alto riesgo y tienen mayor vulnerabilidad frente a la violencia. Aunque desde 2024 la ley prohíbe el matrimonio infantil en el estado, aún existen vacíos legales y prácticas sociales que permiten que continúen las uniones tempranas.
En abril de 2024, el Congreso de Sonora aprobó una reforma que prohíbe de manera absoluta el matrimonio entre menores de edad, eliminando la excepción que antes permitía casarse a los 16 o 17 años con consentimiento de los padres o tutores. Sin embargo, persisten contradicciones entre el Código de Familias y la Ley del Registro Civil, donde algunos artículos conservan un lenguaje ambiguo que podría dar pie a interpretaciones flexibles por parte de las autoridades.
Ante esta situación, en septiembre de 2025 la diputada Gabriela Félix presentó una iniciativa de reforma en el Congreso del Estado con el propósito de cerrar las lagunas legales y armonizar ambas leyes. La propuesta busca asegurar que ninguna autoridad pueda aprobar matrimonios o uniones formales entre menores de edad bajo ninguna circunstancia y que la prohibición se aplique de manera uniforme en todo el estado.
De acuerdo con especialistas, el avance legal es significativo, pero no suficiente. La erradicación de las uniones tempranas requiere de una estrategia integral que incluya educación sexual, acompañamiento social, sensibilización comunitaria y políticas públicas efectivas que protejan los derechos de la niñez y la adolescencia.
El fenómeno de las uniones adolescentes refleja la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección infantil y garantizar que cada niña y adolescente en Sonora tenga la oportunidad de continuar sus estudios, acceder a la salud y construir un futuro libre de violencia y desigualdad.



































