El “Plan B” de la reforma electoral podría llegar a la Cámara de Diputados sin incluir cambios a la consulta de revocación de mandato, uno de los puntos que ha enfrentado mayores complicaciones para lograr consenso dentro del bloque oficialista.

El coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, señaló que el dictamen aún no está definido y que su contenido dependerá de los acuerdos que se concreten entre las fuerzas políticas en los próximos días. En ese escenario, reconoció que la modificación a la revocación es el tema con menos probabilidades de avanzar.

La propuesta original contemplaba ajustes en este mecanismo, particularmente en torno a su calendario, pero las diferencias entre los propios aliados de Morena han dificultado su viabilidad. Sin un consenso claro, el punto podría quedar fuera del documento final que se discuta en el pleno.

El “Plan B” surge después de que la reforma electoral impulsada por el Ejecutivo no lograra la mayoría necesaria en el Congreso, lo que obligó al oficialismo a replantear su estrategia. A diferencia de la iniciativa inicial, esta nueva ruta busca concretar cambios que sí puedan ser aprobados con las condiciones actuales del Legislativo.

En este contexto, la discusión ha transitado hacia un terreno más pragmático, donde la prioridad es asegurar acuerdos suficientes para sacar adelante al menos parte de la propuesta. Sin embargo, esto ha implicado reconocer que no todos los planteamientos tienen el mismo margen de maniobra.

La revocación de mandato se mantiene, por ahora, como un tema abierto. No ha sido retirada formalmente, pero su permanencia en el dictamen final dependerá de si logra superar las resistencias que hasta ahora han frenado su avance.

Con ello, el Plan B continúa en construcción, marcado por negociaciones internas y por un escenario político que obliga a ajustar expectativas sobre el alcance real de la reforma.