Ciudad de México, 12 de junio de 2026.- Tras semanas de negociaciones sin resultados con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la presidenta Claudia Sheinbaum decidió modificar la estrategia de su gobierno y dejar de dialogar con las dirigencias sindicales para establecer contacto directo con las bases magisteriales del país.

El anuncio se dio luego de múltiples reuniones fallidas que no lograron frenar las protestas de maestros, intensificadas en el contexto de la inauguración del Mundial FIFA 2026 en la capital mexicana. Ante este escenario, la mandataria afirmó que a partir de agosto se impulsará un mecanismo de consulta directa con docentes en activo, con el objetivo de recoger sus opiniones sin intermediarios.

“Que decidan las maestras y los maestros, directo, sin intermediarios”, expresó la presidenta al justificar el viraje en la interlocución con el magisterio, en un intento por destrabar el conflicto y evitar que continúe la presión social en las calles.

La decisión implica un golpe a la estructura de representación de la CNTE, organización que ha encabezado movilizaciones en la Ciudad de México y otras entidades para exigir, entre otros puntos, la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y cambios en el sistema de carrera docente.

De acuerdo con información de otros medios nacionales, el gobierno federal busca abrir una consulta amplia con más de un millón de maestros en todo el país, particularmente sobre temas como la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm), cuya reforma ha sido uno de los principales puntos de desacuerdo.

El conflicto se ha desarrollado en un momento clave para la imagen del país, ya que las protestas coincidieron con el arranque del Mundial 2026. Autoridades federales han señalado que algunas movilizaciones buscaron generar presión política e incluso afectar el desarrollo del evento internacional.

Pese al endurecimiento del discurso, la presidenta aclaró que el diálogo con la CNTE no se rompe por completo, pero sí cambiará el enfoque, privilegiando la comunicación directa con los docentes en las aulas.

Este giro marca un nuevo capítulo en la relación entre el gobierno federal y el magisterio disidente, en un contexto donde las movilizaciones continúan y las demandas históricas del sector siguen sin resolverse de fondo.