La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, llamó a la ciudadanía a mantener la calma y a ejercer su derecho a manifestarse “siempre por la vía pacífica”, esto tras los disturbios registrados recientemente en la Ciudad de México. “Nunca hay que utilizar la violencia para cambiar”, sostuvo al reiterar su postura frente a las movilizaciones.

Aunque las autoridades han subrayado la participación de grupos específicos, distintas voces señalan que el fenómeno no puede reducirse a la idea de que solo “jóvenes” o “encapuchados” protagonizaron los hechos. Para diversos sectores, el trasfondo responde a un clima de hartazgo social que se viene acumulando y que, según opinan, no debería minimizarse.

Analistas y observadores advierten que centrar la discusión únicamente en los actos de violencia puede dejar fuera un malestar más amplio, relacionado con demandas persistentes de seguridad, justicia y mejores condiciones de vida. Señalan que, aunque la condena a la violencia es legítima, también resulta necesario atender las razones profundas que empujan a ciertos grupos a expresarse en las calles con mayor intensidad.

La presidencia reiteró que el diálogo es la vía para resolver los conflictos. No obstante, en distintos sectores sociales persiste la duda de si dicho diálogo se está dando con la apertura suficiente para canalizar y atender las preocupaciones que continúan acumulándose.