Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró esta semana que México no puede entregar más agua de la que existe y defendió la postura del país en la implementación del Tratado de Aguas de 1944 con Estados Unidos, en medio de tensiones diplomáticas por presuntas obligaciones pendientes de entrega. 

La mandataria explicó que la incapacidad de cumplir de inmediato con la cantidad de agua solicitada por la parte estadounidense no se debe a falta de voluntad, sino a la severa sequía que ha afectado la disponibilidad del recurso en los últimos años, lo que limita la capacidad operativa del país para enviar el volumen exigido sin poner en riesgo el consumo humano y el suministro para la agricultura. 

Sheinbaum subrayó que el tratado mismo contempla flexibilidades para casos de sequía extrema, y que México ha venido trabajando de manera coordinada con técnicos y autoridades binacionales para determinar un plan de entregas que sea viable y sostenible. 

En este contexto, el gobierno mexicano y Washington han anunciado la entrega parcial de agua a partir de mediados de diciembre, con el objetivo de aliviar parte del déficit acumulado del ciclo anterior. Si bien persisten las diferencias sobre los volúmenes y tiempos, ambos países anunciaron la continuación de las reuniones técnicas para definir un acuerdo definitivo antes de enero de 2026. 

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la presión exigiendo entregas de agua antes de fin de año y amenazando con imponer aranceles del 5 % a productos mexicanos si no se cumplen las cuotas solicitadas, argumentando que el retraso ha afectado a productores en Texas. 

A pesar de las tensiones, Sheinbaum se ha mostrado optimista sobre la continuidad del diálogo bilateral y ha insistido en que México no está entregando agua que no tiene disponible, sino que actúa conforme a la disponibilidad real del recurso y con respeto a los compromisos del tratado.