La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, envió un mensaje directo al gobierno de Estados Unidos al señalar que la lucha contra el narcotráfico debe ser compartida y no recaer únicamente en territorio mexicano.
Durante un evento público en Culiacán, Sinaloa, la mandataria afirmó que si Washington exige mayores acciones para frenar el tráfico de drogas hacia su país, también debe comprometerse a detener el flujo ilegal de armas que ingresan desde su territorio hacia México.
“Si ellos quieren que estemos ayudando a que no pasen drogas de México a Estados Unidos, también ellos tienen que hacer su parte para que dejen de entrar armas de Estados Unidos a México”, expresó.
Sheinbaum subrayó que la mayoría de las armas aseguradas en operativos contra el crimen organizado provienen de Estados Unidos, lo que —según dijo— fortalece la capacidad de fuego de los grupos criminales en México.
La presidenta insistió en que el combate al narcotráfico debe abordarse desde ambos lados de la frontera:
- México, enfrentando a los cárteles y reforzando la seguridad.
- Estados Unidos, reduciendo la demanda de drogas y controlando el tráfico de armas.
Las declaraciones se dan en un momento en que el tema de seguridad y narcotráfico vuelve a colocarse en el centro de la agenda bilateral. En meses recientes, autoridades estadounidenses han incrementado la presión sobre México para contener el tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas.
Por su parte, el gobierno mexicano ha reiterado que la cooperación debe darse con respeto a la soberanía nacional y bajo el principio de corresponsabilidad.
Diversos informes oficiales han señalado que un alto porcentaje del armamento decomisado en México tiene origen en el mercado estadounidense. El tráfico ilegal ocurre a través de compras realizadas en estados fronterizos, donde posteriormente son introducidas de forma clandestina al país.
La postura de Sheinbaum refuerza la narrativa del gobierno mexicano de que la violencia ligada al narcotráfico no puede entenderse sin el flujo constante de armas de alto poder desde el norte.
La mandataria concluyó que la relación con Estados Unidos debe basarse en cooperación, pero también en responsabilidad mutua para enfrentar un problema que afecta a ambas naciones.



































