La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió el proyecto Amigo GNL, una terminal de gas natural licuado proyectada en Guaymas, Sonora, y aseguró que no representa un daño ambiental, pese a los cuestionamientos de organizaciones ambientalistas y las suspensiones judiciales que mantienen detenidas las obras.

Durante su conferencia de prensa de este viernes, la mandataria sostuvo que se realizaron estudios de impacto ambiental y que las rutas previstas para la navegación de los buques metaneros fueron definidas durante la planeación del proyecto.

“No hay daño ambiental, no hay ningún daño ambiental, se hizo todo el estudio de impacto ambiental de la zona”, afirmó.

Sheinbaum también señaló que la planta se encuentra fuera de la zona del ecosistema de la vaquita marina y defendió la planificación de las rutas marítimas que utilizarían las embarcaciones encargadas de transportar el gas.

Sin embargo, el proyecto permanece frenado por resoluciones judiciales relacionadas con impugnaciones sobre la autorización ambiental y los posibles efectos de la infraestructura en la biodiversidad del Golfo de California.

La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) emitió la autorización ambiental de Amigo GNL el 13 de abril de 2026. Posteriormente, el permiso fue incorporado a los procedimientos judiciales y quedó sujeto a revisión, luego de que organizaciones civiles cuestionaran el proceso de evaluación y sus posibles consecuencias ambientales.

El 18 de septiembre, un juzgado federal concedió una suspensión definitiva que impide ejecutar obras y actividades vinculadas con la autorización mientras se resuelve el juicio de amparo. La medida no significa que el permiso haya sido cancelado, sino que limita temporalmente su aplicación para evitar que se realicen trabajos que pudieran ocasionar daños difíciles o imposibles de reparar.

Entre las medidas ambientales establecidas en la autorización se encuentra la restricción de obras marítimas entre diciembre y abril, un límite de 60 arribos anuales de buques metaneros y el monitoreo de posibles efectos sobre mamíferos marinos y otras especies. También se contemplan programas de vigilancia y compensación para la protección de la biodiversidad.

Las organizaciones opositoras, por su parte, han advertido sobre los riesgos que la operación de la terminal y el tránsito de embarcaciones podrían representar para el ecosistema del Golfo de California. Entre sus cuestionamientos están el procedimiento de evaluación ambiental, el acceso a la información y la suficiencia de las medidas previstas para proteger la vida marina.

Amigo GNL contempla recibir gas natural procedente de Estados Unidos, procesarlo para convertirlo en gas natural licuado y exportarlo a mercados asiáticos mediante buques que navegarían por el Golfo de California. El desarrollo incluye infraestructura terrestre y marítima en la costa de Guaymas.

La presidenta anunció que funcionarios de las secretarías de Energía y de Medio Ambiente presentarán información sobre los antecedentes del proyecto, sus permisos y los estudios realizados. La exposición está prevista para el próximo miércoles.

Mientras tanto, el futuro de la terminal dependerá de los procedimientos judiciales en curso. La postura del Gobierno federal es que el proyecto cuenta con estudios y medidas de protección ambiental; las organizaciones que lo impugnan sostienen que persisten dudas sobre sus posibles impactos. Corresponderá a las autoridades judiciales resolver los recursos presentados y determinar los efectos legales de las autorizaciones cuestionadas.