Ciudad de México, 3 de enero de 2026.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, emitió este sábado una postura institucional en la que condenó la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, en medio de la escalada de tensiones tras el anuncio de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
A través de sus redes sociales y un comunicado oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Sheinbaum reiteró que México se adhiere a los principios fundamentales del derecho internacional y subrayó la importancia de respetar la soberanía de los Estados y la integridad territorial. Señaló que el Artículo 2, párrafo 4 de la Carta de las Naciones Unidas obliga a los países a abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra otros Estados, en cualquier circunstancia.
La mandataria destacó que la política exterior mexicana —tradicionalmente pacifista— rechaza de forma enérgica cualquier intervención que utilice la fuerza como medio para solucionar diferencias entre naciones. En ese sentido, insistió en que las vías legítimas para resolver conflictos deben ser siempre el diálogo, la negociación y los mecanismos multilaterales, y no la acción unilateral.
Sheinbaum también hizo un llamado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que asuma un rol más activo en la situación actual, promoviendo esfuerzos que conduzcan a la desescalada de tensiones y a la preservación de la paz regional. Subrayó que la estabilidad en América Latina y el Caribe depende del respeto irrestricto al derecho internacional y a la no intervención en los asuntos internos de otros países.
El pronunciamiento se da en el contexto de los recientes hechos en Venezuela, donde Estados Unidos anunció una operación militar que, según Washington, culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa. Esta información aún no ha sido verificada de manera independiente y ha sido rechazada por el gobierno venezolano, que considera las acciones como una violación de su soberanía.
Con esta postura, México se suma a otros gobiernos que han expresado su preocupación por el uso de la fuerza en la región, reafirmando su compromiso con los principios diplomáticos y la resolución pacífica de controversias entre naciones.




































