La renuncia de Alejandro Gertz Manero a la Fiscalía General de la República detonó una fuerte sacudida en el Senado de la República, donde la sesión se tensó durante horas y la oposición acusó a Morena de buscar un fiscal “a modo”.

La Cámara Alta permaneció en un receso de casi cinco horas antes de que se diera lectura a la carta de dimisión, en la que Gertz informó que dejaría el cargo para ocupar una embajada “ante un país amigo”. La confirmación del documento encendió el debate entre los distintos bloques parlamentarios.

Desde la oposición, senadores del PAN, PRI, MC y Grupo Plural señalaron que el relevo responde a intereses políticos y advirtieron que la mayoría buscaría incidir en el proceso de selección del próximo fiscal. Acusaron que el movimiento pone en riesgo la autonomía de la FGR en un momento crucial para la procuración de justicia.

Por su parte, Morena y sus aliados defendieron la renuncia bajo el argumento de “causa grave” y aseguraron que el Senado actuará conforme al procedimiento legal: recibir la terna del Ejecutivo, realizar comparecencias y votar por mayoría calificada al nuevo titular de la Fiscalía.

Con la salida de Gertz, el Senado se convirtió en el epicentro del debate político. El proceso de designación será determinante para definir el rumbo de la FGR y el equilibrio de fuerzas entre los grupos parlamentarios.