El Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de financiamiento para el Departamento de Seguridad Nacional, con el objetivo de destrabar el cierre parcial del gobierno que se ha prolongado por más de un mes.
La iniciativa contempla recursos para diversas áreas clave, como la seguridad en aeropuertos y servicios esenciales; sin embargo, excluye financiamiento para agencias migratorias como el ICE y la Patrulla Fronteriza, lo que mantiene el conflicto político en torno a la política migratoria.
El desacuerdo surge principalmente entre demócratas y republicanos, ya que los primeros han condicionado los recursos a la implementación de reformas en las operaciones de estas agencias, incluyendo mayor supervisión, uso de cámaras corporales y restricciones en operativos.
La discusión se intensificó tras hechos recientes en los que agentes migratorios estuvieron involucrados en incidentes fatales, lo que provocó protestas y aumentó la presión para modificar sus prácticas.
Aunque el proyecto representa un avance para reactivar parte del funcionamiento del gobierno, aún deberá ser analizado por la Cámara de Representantes, en medio de un escenario de alta polarización política en Estados Unidos.


































