Los Seattle Seahawks y los New England Patriots disputarán el Super Bowl LX tras una temporada dominante en la NFL, en un duelo que enfrenta a dos de los mejores equipos del año.
El partido se jugará el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium, escenario de una final que promete ser muy cerrada.
Seahawks: defensa élite y etiqueta de favorito
Seattle terminó la campaña regular con marca de 14-3 y como primer sembrado de la Conferencia Nacional.
Su principal fortaleza ha sido la defensa, que permitió apenas 16.4 puntos por juego, la mejor cifra de la liga.
Además, los Seahawks llegan como favoritos en las apuestas con una línea cercana a -4.5 puntos, reflejo de la confianza de analistas y casas de juego.
Sin embargo, no todo es perfecto: el equipo ha sufrido problemas de entregas de balón y algunas preocupaciones físicas, incluido el quarterback Sam Darnold, quien arrastra una lesión oblicua.
Patriots: reconstrucción que sorprendió a la NFL
New England protagonizó una de las historias más llamativas de la temporada. Bajo el mando del coach Mike Vrabel, pasó de un equipo con cuatro victorias el año anterior a ganar su división y encadenar 13 triunfos en 14 partidos tras un inicio irregular.
El joven quarterback Drake Maye, líder de la NFL en Total QBR, ha sido clave en el resurgimiento del equipo.
Los Patriots buscan además su séptimo título, lo que rompería el empate histórico con los Steelers como la franquicia más ganadora.
Será la segunda vez que estas franquicias se enfrenten en un Super Bowl; la anterior fue en 2015, cuando New England se impuso 28-24.
Pronóstico reservadoAunque ambos terminaron con récord idéntico, Seattle es visto como el rival a vencer y fue elegido por la mayoría de analistas para levantar el trofeo.
Aun así, la experiencia de los Patriots y su sólida postemporada hacen prever un choque equilibrado entre dos equipos que han demostrado ser los más consistentes del año.



































