El empresario Ricardo Salinas Pliego lanzó una serie de señalamientos contra la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien acusó de intentar “quebrar” a TV Azteca mediante lo que calificó como “extorsión y censura”. Las declaraciones surgieron luego de que la mandataria criticara públicamente la línea editorial de la televisora, a la que acusó de difundir “mentiras” y un “discurso de odio” que, según dijo, podría afectar sus propios ingresos por publicidad.

Salinas Pliego respondió de inmediato en redes sociales, asegurando que las palabras de Sheinbaum representan un intento de presionar económicamente a la televisora. Afirmó que el gobierno estaría utilizando “el presupuesto y el poder del Estado” para castigar a un medio crítico, lo cual —según su versión— pondría en riesgo el sustento de miles de familias vinculadas a sus empresas.

Sheinbaum, por su parte, defendió sus declaraciones argumentando que los anunciantes podrían reconsiderar su presencia en medios que promuevan discursos que, desde su perspectiva, incitan a la polarización. Aseguró que su gobierno actuará “siempre en el marco de la ley” y que cualquier consecuencia comercial derivará de las decisiones del mercado, no de presiones gubernamentales.

El intercambio se da en medio de tensiones previas entre el gobierno federal y el grupo empresarial de Salinas Pliego, que mantiene litigios fiscales de alto perfil con el Servicio de Administración Tributaria. Analistas han señalado que el choque tiene un trasfondo político y económico, y que podría escalar si se mantiene el tono de confrontación.

Por ahora, ni la Presidencia ni TV Azteca han anunciado medidas adicionales, pero el cruce de declaraciones ha reavivado el debate sobre la relación entre el poder político y los medios de comunicación, así como los límites entre la crítica, la libertad editorial y la posible presión gubernamental.