El gobierno de Vladimir Putin aseguró que Rusia no participará directamente en el conflicto que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel, al señalar que esa guerra “no es nuestra guerra”, según declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Durante una rueda de prensa en Moscú, Peskov afirmó que Rusia no tiene la capacidad de detener el conflicto y que solo los países que lo iniciaron pueden ponerle fin. El funcionario también indicó que Moscú actuará principalmente de acuerdo con sus propios intereses, incluso si esa postura puede parecer “cínica”.
El Kremlin también aclaró que Irán no ha solicitado apoyo militar ni suministro de armas a Rusia desde el inicio de los ataques contra su territorio. Según Peskov, Moscú no ha recibido ninguna petición oficial por parte del gobierno iraní.
La declaración se produce en medio de la escalada del conflicto iniciado a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra objetivos en Irán, lo que provocó represalias iraníes con misiles y drones contra instalaciones militares y territorios aliados en la región.
Aunque Rusia ha criticado los bombardeos contra Irán y ha pedido un alto al fuego inmediato, el Kremlin dejó claro que su postura se limitará principalmente al plano diplomático.
Analistas señalan que Moscú mantiene una relación estratégica con Teherán —incluyendo acuerdos económicos y de cooperación firmados en los últimos años—, pero ese vínculo no obliga a Rusia a intervenir militarmente en caso de guerra.
Mientras tanto, el conflicto en Medio Oriente continúa generando tensión internacional, con impactos en el mercado energético y temores de una escalada regional que podría involucrar a más países.



































