El gobierno de Rusia condenó enérgicamente los recientes ataques militares de Estados Unidos e Israel sobre Irán, calificándolos como un “acto de agresión armada premeditado y no provocado” contra un Estado soberano. La declaración fue emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso y difundida a nivel internacional.

Moscú acusó a Washington y Tel Aviv de utilizar como pretexto el programa nuclear iraní para justificar una intervención militar que, según el gobierno ruso, podría tener consecuencias graves:

  • Catástrofe humanitaria: por los ataques a zonas civiles o infraestructura crítica.
  • Impacto económico: posibles alteraciones en el suministro de energía y comercio en la región.
  • Riesgo radiológico: ante la proximidad de instalaciones nucleares.

Rusia hizo un llamado urgente a retomar el diálogo político y diplomático, basado en el derecho internacional, para evitar que los enfrentamientos se intensifiquen. Además, expresó su disposición a respaldar cualquier esfuerzo que busque una solución pacífica y negociada al conflicto.

La postura de Moscú se suma a la de otros actores internacionales que advierten sobre el peligro de una escalada mayor en la región de Medio Oriente. Se teme que la confrontación pueda desencadenar un conflicto más amplio, afectando tanto la estabilidad regional como el comercio energético global.

Los ataques fueron realizados tras tensiones recientes entre Irán y Estados Unidos, con Israel participando en operaciones preventivas para neutralizar amenazas percibidas contra sus intereses. La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, mientras se monitorean posibles represalias por parte de Teherán.