El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia lanzó este jueves una fuerte crítica contra las acciones de Estados Unidos en torno a Venezuela, señalando que el bloqueo marítimo que Washington mantiene sobre el país sudamericano equivale a prácticas de piratería y banditaje en el mar Caribe, según un comunicado de la vocera diplomática Maria Zajárova.  

Las declaraciones se dieron en un contexto de tensiones crecientes tras la actuación de fuerzas estadounidenses en el Caribe con el objetivo de detener buques petroleros vinculados con Venezuela, como parte de la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro para que abandone el poder. Moscú calificó estas acciones de “anarquía en aguas internacionales”, comparándolas con formas de robo marítimo olvidadas desde hace décadas.  

La portavoz rusa expresó que se observa una “apropiación ilegal de propiedad ajena”, lo cual, a su juicio, está ocurriendo en el marco del bloqueo. Asimismo, insistió en que este tipo de acciones violan las normas del derecho internacional y generan un clima de inseguridad en la región.  

Rusia, aliado histórico de Venezuela, reiteró su respaldo al gobierno de Maduro y su llamado a una desescalada diplomática, así como a soluciones que respeten las leyes y la soberanía de los Estados. Zajárova también mencionó su esperanza de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, actúe con “pragmatismo y racionalidad” para evitar una confrontación que pueda desestabilizar aún más la zona.  

Este pronunciamiento se suma a un marco internacional más amplio donde diversas voces han cuestionado la legalidad y consecuencias del bloqueo estadounidense. Por ejemplo, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó recientemente una legislación que castiga con penas de prisión a quienes apoyen bloqueos o actos de piratería contra su comercio marítimo —una respuesta directa a las acciones que Caracas considera agresivas e ilegales de Washington.  

Analistas internacionales señalan que esta retórica forma parte de una lucha diplomática más amplia entre potencias como Rusia y Estados Unidos, que se disputan influencia geopolítica en América Latina mientras crecen los riesgos de confrontación indirecta.