Diversos medios nacionales han publicado que Raúl Rocha Cantú —quien actualmente enfrenta investigaciones federales— estaría vinculado a una estructura dedicada al presunto tráfico de hidrocarburos que operaba en Querétaro. Según esos reportes, la red utilizaba dos predios que funcionaban como centros de almacenamiento de combustible robado y donde habrían llegado hasta 80 camiones doble remolque cargados con millones de litros.

Los inmuebles, identificados en la prensa como La Espuela y El Patio, serían puntos donde pipas procedentes del sur del país descargaban el combustible. De acuerdo con las notas, los vehículos ingresaban en horarios nocturnos y de forma escalonada para reducir el riesgo de ser detectados.

Medios también mencionan que la operación presuntamente empleaba empresas fachada para simular transacciones legales y justificar el movimiento del combustible. Además, algunos reportes apuntan a que ciertos camiones contaban con compartimentos adaptados en los que se habrían ocultado armas de alto calibre, protegidas para evitar daños por contacto con líquidos.

Las autoridades han confirmado que existen investigaciones abiertas relacionadas con estas actividades; sin embargo, no han emitido conclusiones definitivas ni sentencias. Hasta ahora, Rocha Cantú no ha sido declarado culpable, y los señalamientos difundidos continúan sujetos a verificación oficial.