Moscú, Rusia.- El presidente de Rusia, Vladimir Putin, reconoció públicamente problemas en el suministro de combustible en distintas regiones del país, en medio de un contexto marcado por tensiones energéticas y afectaciones a la infraestructura.

Durante una reunión con funcionarios, el mandatario admitió que existen dificultades en la distribución de gasolina y diésel, lo que ha generado afectaciones tanto para la población como para sectores productivos. Entre los problemas reportados se encuentran filas en estaciones de servicio y complicaciones para el abastecimiento en algunas zonas.

Ante este panorama, el gobierno ruso anunció la creación de un grupo de trabajo especializado que operará de manera permanente para garantizar el suministro y estabilizar el mercado interno de combustibles.

Asimismo, se analizan medidas adicionales como restricciones a las exportaciones de diésel, con el objetivo de priorizar el consumo interno y evitar un mayor desabasto.

La situación ocurre en un contexto en el que la infraestructura energética rusa ha sido afectada por ataques en el marco del conflicto con Ucrania, lo que ha impactado la producción y distribución de combustibles en el país.

Especialistas advierten que esta crisis podría tener efectos en sectores clave como el agrícola y el transporte, por lo que el gobierno busca implementar soluciones inmediatas para evitar mayores afectaciones económicas.