La Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG) alertó que las recientes medidas restrictivas para la movilización de ganado dentro del país podrían poner en jaque el abasto nacional de carne y afectar a toda la cadena productiva.
El organismo explicó que el modelo de producción en México depende de un ciclo en el que el ganado se cría en el Sur y Sureste, y posteriormente se traslada a corrales de engorda en el Norte, donde se genera la carne que abastece al mercado nacional. Frenar esta dinámica, subrayó, amenaza la viabilidad de un sector que en 2024 alcanzó un valor de 192 mil millones de dólares.
“Las restricciones sanitarias complican el traslado de animales hacia establos y plantas procesadoras, lo que podría derivar en problemas de suministro para los consumidores”, señaló la AMEG en un comunicado.
La preocupación surge tras el anuncio del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que confirmaron la detección de una larva de gusano barrenador en Sabinas Hidalgo, Nuevo León. Para las autoridades estadounidenses, este hallazgo representa el mayor riesgo para la ganadería de su país en los últimos años.
Sin embargo, la AMEG rechazó que el caso evidencie fallas en el sistema de traslado de ganado. Por el contrario, sostuvo que demuestra la eficacia de los protocolos de detección y vigilancia, ya que permitió identificar de forma temprana la presencia de la plaga y activar medidas de contención.
El organismo reiteró que la estrategia más efectiva contra la dispersión de la larva es la liberación de mosca estéril, y recordó que no solo el ganado, sino cualquier animal de sangre caliente, puede fungir como portador.
En este contexto, los engordadores exhortaron a las autoridades mexicanas a mantener abiertos los flujos de traslado de reses, con el fin de no interrumpir la cadena productiva y garantizar el suministro de carne en el mercado nacional.



































