El senador priista Manuel Añorve cuestionó el ingreso a México de un avión militar estadounidense Hércules C-130, que aterrizó recientemente en el Aeropuerto Internacional de Toluca, al asegurar que no contó con la autorización del Senado, como lo establece la Constitución.

En declaraciones a medios, el legislador subrayó que se trata de una aeronave militar, piloteada por personal castrense, por lo que su ingreso al país debía ser avalado por el Congreso de la Unión. “Es un avión militar, piloteado por militares, y debía pasar por el Congreso”, afirmó.

Añorve acusó al gobierno federal de minimizar el hecho y de ofrecer explicaciones insuficientes, luego de que autoridades señalaran que no era necesaria la autorización legislativa porque no se trató del ingreso de tropas extranjeras, sino de una operación previamente coordinada.

El senador insistió en que cualquier presencia militar extranjera en territorio nacional, independientemente de su objetivo, requiere el visto bueno del Senado, por lo que advirtió que el caso podría representar una violación a la soberanía y a la Constitución.

Hasta el momento, el gobierno federal ha sostenido que el arribo del avión Hércules formó parte de actividades de cooperación y capacitación previamente autorizadas por autoridades mexicanas, y que no implicó una operación militar activa ni despliegue de fuerzas extranjeras.

El caso ha generado debate político sobre los límites de la cooperación bilateral en materia de seguridad y el papel del Senado en la autorización de este tipo de acciones.