Una discusión doméstica por la clave del internet terminó en una tragedia que ha conmocionado al país. Maryuri Gaspar, una mujer de 34 años, murió tras ser atacada con un arma blanca por su hija de 18 años, quien se encuentra actualmente prófuga.
Según los testimonios recopilados por las autoridades y vecinos, la relación entre madre e hija llevaba tiempo marcada por tensiones. El detonante final ocurrió cuando Maryuri decidió cambiar la contraseña del Wi-Fi, molesta porque su hija pasaba “demasiado tiempo en el celular”.
Tras la discusión inicial, la joven salió de la casa. Sin embargo, regresó horas después, aún más alterada, y la pelea se reanudó con mayor intensidad.
En medio del conflicto, la joven tomó un cuchillo de cocina y atacó a su madre.
Maryuri recibió varias puñaladas, principalmente en:
- el abdomen,
- un antebrazo,
- la zona del trapecio.
Los reportes coinciden en que las heridas fueron profundas y múltiples.
El ataque fue presenciado solo parcialmente por el hijo menor de la víctima, un joven de 17 años, quien encontró a su madre malherida y trató de auxiliarla. Él mismo la trasladó rápidamente al Hospital Santa Mónica, donde los médicos intentaron estabilizarla.
A pesar del esfuerzo del personal de salud, Maryuri falleció poco después de ingresar debido a la gravedad de las heridas.
Tras el ataque, la joven de 18 años abandonó la vivienda y escapó.
La Policía de Risaralda confirmó que se encuentra en búsqueda de la presunta responsable, mientras la Fiscalía abrió formalmente una investigación por homicidio agravado.
Vecinos del barrio Puerto Nuevo describieron a la familia como “tranquila” y aseguran que, aunque habían escuchado discusiones anteriores, nunca imaginaron un desenlace tan violento.
Líderes comunitarios y autoridades locales han hecho énfasis en el aumento de los casos de violencia intrafamiliar en la región, señalando que este crimen ocurre dentro de un panorama preocupante: solo en 2025, Risaralda ha registrado más de 2.500 denuncias relacionadas con violencia familiar y de género.
La Fiscalía busca establecer:
- si la agresora tenía antecedentes de problemas de comportamiento,
- si existían episodios previos de violencia entre madre e hija,
- y qué factores emocionales o psicológicos pudieron influir en su reacción extrema.
Mientras tanto, el hermano menor ha quedado bajo supervisión de familiares cercanos, quienes pidieron privacidad en medio del dolor.



































