El Congreso de Perú aprobó este 9 de octubre de 2025 la destitución de la presidenta Dina Boluarte, alegando “incapacidad moral permanente”. La decisión se tomó con una abrumadora mayoría: 123 de los 130 congresistas votaron a favor de su remoción, dejando claro el colapso del apoyo político hacia su gobierno.

Boluarte asumió la presidencia en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo. Desde entonces, su administración se vio marcada por fuertes críticas, escándalos de corrupción y una creciente ola de violencia en el país. Según datos recientes, la desaprobación hacia su gestión alcanzó niveles históricos, llegando al 93% de la población, con un rechazo especialmente alto entre los jóvenes y en las regiones del sur del país.

Entre los factores que llevaron a su destitución destacan casos de corrupción como el denominado “Rolexgate”, en el que altos funcionarios del gobierno fueron señalados por recibir relojes de lujo de manera irregular. Asimismo, la incapacidad del Ejecutivo para gestionar crisis de seguridad, incluyendo un tiroteo en un concierto en Lima que dejó varios heridos, profundizó la pérdida de confianza ciudadana y política.

Tras la destitución de Boluarte, el presidente del Congreso, José Jerí, asumió la presidencia interina hasta las elecciones generales programadas para abril de 2026. La medida marca un momento crítico en la historia política peruana y abre un periodo de incertidumbre, mientras el país enfrenta desafíos de gobernabilidad, justicia y seguridad.