El Gobierno de Estados Unidos comenzó esta semana la desclasificación de cientos de documentos relacionados con fenómenos aéreos no identificados, mejor conocidos como OVNIs o UAP/FANI, una medida que ha generado expectativa mundial entre investigadores, especialistas y seguidores del fenómeno extraterrestre.

La publicación fue impulsada por la administración de Donald Trump y contempla la liberación gradual de archivos del Pentágono, la NASA, el FBI y otras agencias federales relacionados con avistamientos, testimonios militares, videos y reportes recopilados durante décadas.

Hasta ahora, el Departamento de Defensa ha puesto a disposición del público un primer paquete de más de 160 documentos, entre ellos fotografías inéditas de misiones Apolo, grabaciones militares y transcripciones de astronautas que describen objetos luminosos observados en el espacio.

Sin embargo, especialistas y analistas señalan que la apertura de estos archivos no significa necesariamente transparencia total. Diversos documentos aparecen parcialmente censurados, muchos carecen de contexto técnico y otros continúan bajo revisión o clasificación especial por motivos de seguridad nacional.

El propio Pentágono ha aclarado que los materiales publicados no representan evidencia concluyente sobre vida extraterrestre y que gran parte de los fenómenos registrados podrían estar relacionados con pruebas militares, basura espacial, efectos ópticos o tecnología extranjera no identificada.

Entre los archivos más comentados se encuentran reportes de pilotos militares que describen objetos capaces de cambiar de dirección abruptamente o desaparecer en segundos, además de imágenes infrarrojas captadas en distintas regiones del mundo durante operaciones militares recientes.

La desclasificación ocurre en medio de un renovado interés político y mediático en Estados Unidos sobre los llamados fenómenos anómalos no identificados. Desde 2017, cuando se reveló la existencia de un programa secreto del Pentágono dedicado a investigar avistamientos, el tema ha ganado espacio en audiencias del Congreso y debates públicos.

Aunque el Gobierno estadounidense asegura que continuará liberando información de manera progresiva a través de plataformas oficiales, expertos consideran que todavía existe una gran cantidad de archivos reservados que difícilmente serán publicados en su totalidad.