Pedro Alliana asumió la Presidencia de Paraguay en medio de una crisis financiera y política que provocó la salida de Santiago Peña del poder. En su primer mensaje como mandatario, anunció que su gobierno buscará compensar plenamente a las personas afectadas por la situación de Ueno Bank y ordenó tomar medidas inmediatas para atender a los ahorradores.
“Los compatriotas que hoy atraviesan un momento difícil a consecuencia del descalabro financiero serán compensados plenamente. No los vamos a dejar solos”, expresó durante su discurso ante el Congreso, después de recibir la banda y el bastón presidencial.
Alliana, quien hasta ahora se desempeñaba como vicepresidente, también pidió que la atención se concentre en los sectores más vulnerables y exigió resultados a los funcionarios encargados de resolver la situación. “No quiero a ningún tibio a cargo de esta misión. Quiero resultados”, advirtió.
La crisis de Ueno Bank llevó al Banco Central del Paraguay a ordenar la intervención y disolución de la entidad, luego de detectar problemas financieros relacionados con su solvencia. La medida impactó a aproximadamente 2.94 millones de clientes y dejó recursos de ahorradores e instituciones, entre ellas el Instituto de Previsión Social, sin disponibilidad inmediata.
El nuevo presidente deberá atender las consecuencias de la intervención bancaria, que también detonó una crisis institucional y derivó en la destitución de Santiago Peña mediante un juicio político. El Senado declaró culpable al ahora exmandatario por mal desempeño de sus funciones, en un proceso relacionado con señalamientos sobre sus vínculos con el banco y el manejo de recursos públicos.
Con su llegada al Ejecutivo, Alliana completará el periodo presidencial que concluye en agosto de 2028. Su primera instrucción sobre Ueno Bank coloca la recuperación de los recursos de los ahorradores entre los principales desafíos de su administración.
El mandatario también adelantó que buscará reducir gastos públicos considerados innecesarios y pidió a los integrantes de su gabinete limitar los viajes al extranjero a situaciones indispensables, con el argumento de concentrar el trabajo gubernamental en las necesidades internas del país.



































