Una nueva ola de documentos desclasificados sobre el caso Jeffrey Epstein continúa sacudiendo a la opinión pública internacional, luego de que reportes recientes arrojaran luz sobre actividades presuntamente ilícitas en el llamado Zorro Ranch, una extensa propiedad ubicada en Nuevo México.

De acuerdo con los archivos, varias mujeres aseguran que fueron abusadas cuando eran adolescentes o jóvenes en este rancho de casi 10 mil acres, que contaba con mansión, pista aérea y otras instalaciones, y que habría sido utilizado durante décadas como parte de una red de tráfico sexual. 

Los testimonios, algunos presentados durante el juicio de Ghislaine Maxwell, describen el lugar como un sitio donde Epstein operó con escaso escrutinio de las autoridades, ya que la propiedad nunca fue registrada por agentes federales pese a investigaciones en otras residencias del financiero. 

Otra de las revelaciones más inquietantes señala que Epstein habría planeado usar el rancho para embarazar a mujeres con el objetivo de propagar su ADN, una idea vinculada a teorías de eugenesia y transhumanismo. 

Contactos de alto perfil

Los documentos también continúan exponiendo la red de relaciones del magnate. Un correo electrónico reveló, por ejemplo, que el actual secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., participó en un viaje de búsqueda de fósiles junto a Epstein y Maxwell; el funcionario ha señalado que se trató de salidas familiares previas a que se conocieran los delitos del financiero. 

Además, la presión pública derivada de las revelaciones ya tiene consecuencias políticas: el exministro de Cultura de Francia, Jack Lang, renunció a la dirección de un centro cultural en París tras una investigación por presunto fraude fiscal relacionada con el caso. 

Reportes periodísticos describen el Zorro Ranch como un enclave en el desierto cercano a la frontera entre Estados Unidos y México, donde se habrían realizado fiestas privadas y otros encuentros bajo sospecha. 

Las nuevas revelaciones se suman al escándalo provocado por la publicación masiva de archivos judiciales del caso, que sigue generando investigaciones, reacciones políticas y exigencias de mayor transparencia sobre la red de poder que rodeó a Epstein.