Tras la polémica generada por el diputado Cuauhtémoc Blanco, la Cámara de Diputados acordó que todas las sesiones del pleno deben ser presenciales, dejando atrás el formato híbrido que se había utilizado desde 2021. Esta medida busca garantizar la asistencia y la participación activa de los legisladores.

La Junta de Coordinación Política (JUCOPO) comunicó la decisión a los grupos parlamentarios. Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva, enfatizó:

“Estamos obligados a estar aquí, presentes… las sesiones de esta semana serán absolutamente presenciales”.

En la última sesión se aprobó la Ley General contra la Extorsión, un avance legislativo relevante que refuerza la importancia de la presencia física de los diputados. La votación también sirvió como recordatorio de que la participación remota ya no será suficiente para cumplir con las responsabilidades legislativas.

El diputado Blanco estuvo en el centro de la polémica luego de conectarse a distancia mientras jugaba pádel durante la sesión de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, lo que generó críticas sobre su compromiso con las labores parlamentarias.

Dentro de Morena, algunos legisladores expresaron su desacuerdo con la obligatoriedad de asistir presencialmente, argumentando que la modalidad semipresencial les ofrecía mayor flexibilidad para atender sus distritos. Según medios, durante la reunión de bancada algunos manifestaron su rechazo al acuerdo de la JUCOPO.

Ricardo Monreal, coordinador de Morena, intervino para aclarar la situación y subrayó:

“Lo siento compañeros, pero este es un acuerdo de la JUCOPO y ya no se puede cambiar. Sí tenemos que exigir que haya presencia en comisiones y en el pleno de diputadas y diputados. Finalmente, esa es nuestra responsabilidad.”

Agregó que habrá sanciones para los faltistas, y que los descuentos por inasistencia se destinarán a un fondo aún por definir.

Con estas medidas y declaraciones, el Congreso envía un mensaje claro: el ausentismo no será tolerado, y los legisladores deberán rendir cuentas personalmente ante sus colegas y la ciudadanía, reforzando la supervisión y el control del trabajo parlamentario.