El revuelo en torno al libro de Julio Scherer Ibarra —que acaba de publicarse y se titula Ni venganza ni perdón, una amistad al filo del poder— se debe a varios factores políticos, personales y mediáticos que lo convierten en un texto altamente polémico en México:
Scherer Ibarra, quien fue consejero jurídico del presidente Andrés Manuel López Obrador durante varios años (2018‑2021), ofrece en su libro una mirada desde adentro de las decisiones, tensiones y conflictos internos del sexenio. Describe cómo se tomaron decisiones clave —desde la cancelación del aeropuerto de Texcoco hasta la gestión de la pandemia, y la creación de la Guardia Nacional— y revela conflictos y fracturas dentro del círculo presidencial.
El libro no sólo cuenta historias sino que critica y menciona por nombre a importantes figuras políticas del entorno gubernamental, como Alejandro Gertz Manero y Jesús Ramírez Cuevas. Scherer los acusa de manipular información, operar redes de filtración o de tomar decisiones perjudiciales para el proyecto político que él mismo ayudó a construir.
La publicación ya ha provocado reacciones adversas de los aludidos. Por ejemplo, Jesús Ramírez —coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum y exvocero de López Obrador— respondió que las imputaciones del libro son “un ataque disfrazado” contra la Cuarta Transformación y negó las acusaciones.
Además, la obra aparece en un momento delicado y polarizado de la política mexicana, donde cualquier crítica interna a figuras del gobierno —especialmente de alguien que estuvo dentro del poder— genera debate intenso sobre lealtad, verdad, responsabilidad y narrativa histórica.
En resumen, el revuelo se explica porque el libro combina memorias personales con revelaciones polémicas sobre decisiones gubernamentales y críticas directas a figuras políticas influyentes, lo que inevitablemente desata discusión pública, defensas institucionales y posturas encontradas en la opinión pública y los medios.



































