El Congreso de Campeche enfrenta una fuerte crisis política luego de que 10 de los 16 diputados de Morena decidieran romper con la gobernadora Layda Sansores, en medio de acusaciones de persecución política y presiones para aprobar decisiones clave, como un crédito por mil millones de pesos.

Los legisladores señalaron que la mandataria estatal habría intentado obligarlos a respaldar la deuda para enfrentar recortes presupuestales del ejercicio 2026, lo que generó tensiones dentro de la bancada oficialista. Ante este escenario, el grupo mayoritario anunció el corte de comunicación con el Ejecutivo estatal y defendió su postura al afirmar que la política debe ejercerse sin imposiciones.

Como parte del conflicto, los diputados aprobaron reformas para restaurar el fuero constitucional —eliminado en 2016— con el argumento de protegerse de posibles detenciones que consideran arbitrarias. Incluso se reportó la presencia de policías ministeriales en los alrededores del Palacio Legislativo, donde presuntamente existían órdenes de aprehensión contra al menos dos legisladores.

La división también provocó que Morena perdiera el control del Congreso local, profundizando la crisis interna del partido en la entidad.

Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum evitó posicionarse sobre el fondo del conflicto y llamó a la calma: “serenidad y paciencia, paz y amor a todos”, expresó al ser cuestionada sobre la ruptura.

Hasta el momento, Layda Sansores no ha fijado una postura pública sobre la fractura de su bancada, mientras se espera que el enfrentamiento político tenga repercusiones en la gobernabilidad del estado.