Miles de personas salieron este sábado a las calles en diferentes ciudades de Dinamarca y en Greenlandia para protestar contra las repetidas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que sugieren que Estados Unidos podría buscar el control de Groenlandia, un vasto territorio autónomo bajo soberanía danesa.
Las movilizaciones, que tuvieron lugar principalmente en Copenhague, la capital danesa, así como en Aarhus, Odense, Aalborg y en Nuuk (la capital de Groenlandia), fueron organizadas por asociaciones de groenlandeses residentes en Dinamarca, junto con organizaciones de la sociedad civil. Los manifestantes corearon consignas como “Groenlandia no está en venta” y “Manos fuera de Groenlandia”, y ondearon las banderas de Dinamarca y Groenlandia para expresar su rechazo a lo que consideran una injerencia en la autodeterminación del pueblo groenlandés.
Las protestas se enmarcan en una escalada de tensión diplomática después de que Trump, argumentando intereses de seguridad nacional por la estratégica ubicación geográfica de Groenlandia en el Ártico y sus recursos minerales, sugiriera que Estados Unidos podría adquirir o incluso no descartara el uso de la fuerza para tomar control del territorio.
Groenlandia cuenta con una población de alrededor de 57 000 habitantes y posee un alto grado de autonomía desde 1979, aunque Dinamarca sigue siendo responsable de su defensa y política exterior. Todas las formaciones políticas representadas en el Parlamento groenlandés han declarado que, aunque se valora la independencia a largo plazo, prefieren permanecer asociados con Dinamarca en lugar de unirse a Estados Unidos.
Reacciones políticas y diplomáticas
Las manifestaciones coinciden con un momento de fuerte rechazo internacional a las declaraciones de Trump. Líderes europeos y aliados de la OTAN han respaldado el principio de que solo Dinamarca y Groenlandia tienen el derecho de decidir el futuro del territorio, un mensaje que busca reafirmar la importancia del respeto a la soberanía y al derecho internacional.
En Dinamarca, autoridades han reforzado su postura de que Groenlandia “no está en venta”, calificando la idea de absurda y subrayando que cualquier discusión sobre el futuro del territorio debe ocurrir dentro del marco del Reino de Dinamarca y respetando la voluntad de sus habitantes.
Por su parte, líderes civiles y representantes de comunidades groenlandesas han señalado que las propuestas de Trump representan una amenaza no solo para la integridad territorial del país, sino también para principios democráticos fundamentales, como el derecho a la autodeterminación.
Además de las protestas en Europa, las autoridades de Groenlandia han organizado marchas de apoyo en Nuuk, mostrando la unidad entre ciudadanos locales y la diáspora en Dinamarca. Expertos y políticos observan esta movilización como un mensaje político claro en defensa de la soberanía frente a presiones externas y como un llamado a que la comunidad internacional respete los procesos democráticos de pueblos autónomos.
La situación mantiene en alerta tanto a gobiernos como a organizaciones internacionales, con posibles implicaciones a largo plazo en las relaciones entre Estados Unidos, Dinamarca, Groenlandia y otras naciones aliadas.



































