Michoacán amaneció este viernes con calles semivacías, comercios cerrados y una consigna común: exigir justicia y seguridad tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez. Lo que comenzó como una convocatoria local se convirtió en un movimiento estatal que unió a ciudadanos, empresarios, instituciones educativas y organizaciones sociales en un paro simbólico bajo el lema “Michoacán se detiene por la paz”.
En Uruapan, epicentro de la protesta, las actividades comenzaron a suspenderse desde las nueve y media de la mañana. Comercios, restaurantes, escuelas y oficinas públicas bajaron sus cortinas en señal de luto. A las diez, cientos de personas vestidas de blanco y negro partieron desde la glorieta de McDonald’s, avanzando por la avenida Latinoamericana, Paseo Lázaro Cárdenas y la calle Morelos hasta llegar a la Pérgola Municipal, donde se realizó un acto en memoria del edil asesinado. Durante la marcha, se observaron moños negros, pancartas con mensajes de paz y carteles que exigían el fin de la violencia que azota a la región.
De acuerdo con Medios locales, el paro fue respaldado por cámaras empresariales, la Asociación de Industriales del Estado y distintas universidades, que decidieron sumarse a la suspensión de actividades para visibilizar el hartazgo social frente a la inseguridad. Los organizadores pidieron mantener la manifestación en orden, sin alcohol ni objetos que pudieran generar enfrentamientos, y recordaron que el propósito del movimiento es hacer escuchar una voz unificada de indignación ciudadana.
La movilización no se limitó a Uruapan. En Morelia, capital del estado, también se registraron concentraciones pacíficas en la plaza Melchor Ocampo y frente al Palacio de Gobierno. Comerciantes, empleados públicos y grupos estudiantiles detuvieron sus actividades durante dos horas como muestra de solidaridad. En Zamora, Apatzingán, Lázaro Cárdenas, Pátzcuaro y Los Reyes se realizaron marchas más pequeñas, misas colectivas y encendidos de veladoras para recordar a las víctimas de la violencia.
La alcaldesa sustituta de Uruapan, Grecia Itzel Quiroz García, viuda de Carlos Manzo, llamó a la ciudadanía a mantener la serenidad y la unidad. “Que esta marcha sea por la vida, no por el miedo. Que el dolor se convierta en fuerza para reconstruir la paz que nos arrebataron”, expresó ante cientos de asistentes.
El asesinato de Manzo, ocurrido el pasado 1 de noviembre durante un evento público del Día de Muertos, estremeció a Michoacán y al país entero. El edil había denunciado amenazas del crimen organizado y solicitado mayor protección. Su muerte desató una ola de indignación que ahora se traduce en un movimiento cívico sin precedentes en la entidad.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum condenó el crimen y prometió reforzar la seguridad en la región, los michoacanos exigen resultados concretos. “No más miedo, no más silencio”, se lee en las pancartas que hoy recorren las calles del estado. El paro por la paz no solo representa una jornada de protesta, sino también un grito colectivo que busca recuperar la esperanza en medio de la violencia.



































