México y Perú anunciaron la reanudación de sus relaciones diplomáticas, poniendo fin a una etapa de tensiones que se prolongó por casi cuatro años y que tuvo como punto central el caso de la ex primera ministra peruana Betssy Chávez.
El restablecimiento de vínculos se concretó tras un acuerdo entre ambos gobiernos, luego de que se otorgara un salvoconducto a Chávez, quien se encontraba bajo protección diplomática tras recibir asilo por parte de México. La exfuncionaria viajó a territorio mexicano, aunque Perú mantiene la posibilidad de solicitar su extradición en el futuro.
La crisis bilateral se originó en 2025, cuando el gobierno mexicano decidió brindar asilo a Chávez en su embajada en Lima, lo que fue considerado por Perú como una injerencia en asuntos internos, derivando en la ruptura de relaciones diplomáticas.
Durante ese periodo, ambos países mantuvieron únicamente relaciones consulares, mientras escalaban las tensiones políticas, incluso con declaraciones de “persona non grata” hacia autoridades mexicanas.
El nuevo acercamiento se da en el contexto de cambios políticos en Perú, donde el gobierno entrante mostró disposición para recomponer los vínculos con México y otros países de la región.
Además del caso Chávez, el acuerdo incluye el compromiso de ambas naciones de retomar la cooperación bilateral bajo principios de respeto mutuo, derecho internacional y fortalecimiento de la relación histórica entre ambos países.
México y Perú, que mantienen lazos diplomáticos desde el siglo XIX y forman parte de mecanismos regionales como la Alianza del Pacífico, buscan con este paso restablecer una relación estratégica en América Latina tras años de distanciamiento político.


































