La jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, aseguró este lunes que México no puede cumplir de manera inmediata con la entrega de los 246 millones de metros cúbicos de agua exigidos por Estados Unidos, y subrayó que la administración estadounidense conoce las limitaciones por la sequía extrema que afecta la zona fronteriza y la cuenca del río Bravo.
Sheinbaum explicó que, aunque México ha comenzado a enviar agua para cumplir parcialmente con los compromisos del Tratado de Aguas de 1944, las condiciones actuales de las presas y la disponibilidad de los recursos hídricos impiden satisfacer la demanda completa sin poner en riesgo el abasto interno de ciudades mexicanas.
“Esto no es una cuestión de voluntad; es un tema técnico y de sobrevivencia para la población nacional. Se seguirá enviando lo que las condiciones hidrológicas permitan”, señaló la mandataria, quien insistió en que cualquier entrega excesiva pondría en riesgo el suministro de agua potable en varias entidades del norte del país.
El conflicto se agrava ante la amenaza del presidente estadounidense, Donald J. Trump, quien anunció un posible arancel del 5% sobre productos mexicanos si México no cumple con el envío antes del 31 de diciembre. Las autoridades mexicanas han reiterado que el tratado permite flexibilidad en años de sequía extrema, de manera que los volúmenes no entregados pueden posponerse para el siguiente periodo de cinco años.
Sheinbaum enfatizó que México está dispuesto a mantener negociaciones técnicas con Estados Unidos para entregar agua de manera gradual y responsable, ajustándose a la realidad hidrológica, pero advirtió que no hay agua de sobra para cumplir con exigencias desproporcionadas sin afectar a la población.
Expertos en agua señalan que la escasez en la región fronteriza ha sido severa en los últimos años, lo que limita la capacidad del país para cumplir con compromisos históricos. Las autoridades mexicanas sostienen que cualquier negociación debe considerar la seguridad hídrica de sus ciudadanos, así como los impactos sociales y económicos de un desabasto masivo.
Con estas declaraciones, Sheinbaum busca dejar claro que México no está incumpliendo por desinterés, sino que la prioridad es proteger a su población y gestionar un recurso crítico de manera sostenible, abriendo la puerta a un acuerdo que respete tanto los tratados internacionales como la realidad del agua disponible en territorio mexicano.



































