El gobierno de México anunció una inversión de 114 millones de dólares para evitar la dispersión del gusano barrenador del ganado (GBG), plaga que ha afectado principalmente al sur‑sureste del país y ha generado pérdidas millonarias en exportaciones de carne.

La estrategia, coordinada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), incluye inspección de ganado, restricciones de movilización, trampeo y tratamiento de animales infectados, así como la construcción de una planta de moscas estériles en Metapa de Domínguez, Chiapas, con capacidad para producir hasta 100 millones de moscas estériles por semana. La planta se desarrolla en colaboración con Estados Unidos, con una inversión conjunta de 51 millones de dólares.

Gracias a estas medidas, México ha logrado mantener la plaga prácticamente confinada al sur‑sureste, donde se concentra el 99.9% de los casos activos, y se estima que los brotes solo afectan 0.003% del hato ganadero nacional. Hasta la fecha, se han inspeccionado 2.2 millones de animales.

El gusano barrenador representa un riesgo económico significativo, ya que la plaga ha limitado la exportación de más de 700,000 cabezas de ganado, con pérdidas estimadas en 642 millones de dólares. La coordinación binacional con Estados Unidos incluye inspección conjunta, liberación de moscas estériles y verificación del ganado en tránsito, buscando minimizar el impacto económico y sanitario.

Las autoridades aseguran que la combinación de vigilancia, control sanitario y técnicas biológicas, como la liberación de moscas estériles, ha sido clave para evitar la dispersión de la plaga y proteger la industria ganadera mexicana.