El gobierno federal rechazó incorporarse como miembro a la iniciativa internacional conocida como “Junta de Paz”, promovida por el expresidente estadounidense Donald Trump con el objetivo de impulsar una salida al conflicto en Gaza y Medio Oriente. No obstante, México sí tendrá presencia en el mecanismo, aunque únicamente en calidad de observador.

Durante su conferencia matutina de este martes, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que, si bien el país respalda los esfuerzos diplomáticos orientados a la pacificación, la propuesta actual no garantiza la participación equilibrada de las partes involucradas.

La mandataria subrayó que México reconoce a Palestina como Estado, por lo que considera indispensable que cualquier esfuerzo de diálogo contemple tanto a Israel como a Palestina en condiciones similares.

De acuerdo con lo adelantado por la administración federal, es probable que el representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas sea quien acuda a los encuentros de la Junta de Paz, con el fin de dar seguimiento a las discusiones sin comprometer una adhesión formal.

La iniciativa plantea que los países miembros aporten recursos millonarios para proyectos humanitarios y de reconstrucción en Gaza, una zona severamente afectada por la guerra. Además, se ha propuesto la conformación de una Fuerza Internacional de Estabilización y de una policía local para mantener la seguridad en el territorio.

El anuncio oficial del organismo se prevé en Washington durante su primera reunión formal, donde —según el promotor del proyecto— varias naciones ya habrían comprometido miles de millones de dólares para financiar las acciones.

En el escenario internacional, algunos gobiernos cercanos al exmandatario estadounidense han decidido sumarse como miembros plenos, mientras que otros han mostrado reservas al considerar que el nuevo organismo podría restar protagonismo a la ONU en la resolución de conflictos.

Francia, por ejemplo, optó por no integrarse, decisión que provocó advertencias comerciales desde Estados Unidos. Italia, al igual que México, participará solo como observador debido a limitaciones legales internas.

La adhesión completa al mecanismo contemplaría una aportación cercana a los mil millones de dólares para asegurar un asiento permanente, condición que ha generado cuestionamientos entre distintos países.

Con esta postura, México busca mantener una política exterior prudente, respaldar los esfuerzos de paz y, al mismo tiempo, evitar compromisos financieros o diplomáticos que no garanticen un proceso incluyente.