Tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, la administración estadounidense ha señalado a México, Cuba y Colombia como países bajo observación en temas de seguridad regional y narcotráfico.
El presidente Donald Trump declaró que “algo se tiene que hacer con México”, refiriéndose a la presencia de cárteles y la necesidad de reforzar la seguridad en la frontera. Sobre Cuba, aseguró que la isla debería “preocuparse”, en un contexto de relaciones tensas debido a vínculos percibidos con el gobierno venezolano. En cuanto a Colombia, Trump señaló que el país debe cuidar su territorio ante amenazas relacionadas con laboratorios de drogas y la seguridad regional.
Estas declaraciones se producen justo después de la denominada Operación Determinación Absoluta, llevada a cabo en Venezuela, y han sido interpretadas por analistas como una escalada en la retórica estadounidense hacia América Latina, con énfasis en la lucha contra el narcotráfico y la presión geopolítica sobre gobiernos aliados o neutrales en la región.
Los comentarios han generado distintas reacciones en América Latina:
- Cuba calificó la operación en Venezuela como un “acto de terrorismo de Estado” y llamó a los países de la región a “cerrar filas” frente a la agresión.
- Colombia y otros gobiernos latinoamericanos han manifestado su preocupación, subrayando la importancia de la soberanía y el respeto al derecho internacional tras los acontecimientos en Venezuela.
Hasta el momento, la administración estadounidense no ha anunciado medidas concretas adicionales contra estos países, pero la vigilancia sobre la región parece mantenerse en un contexto de tensión y alerta máxima.



































