El gobierno de México comenzó el trasvase de agua hacia Estados Unidos como parte del cumplimiento de sus compromisos establecidos en el Tratado sobre la Utilización de Aguas de los Ríos Colorado y Tijuana y del Río Bravo de 1944, que obliga a nuestro país a entregar determinadas cantidades de agua a su vecino del norte. 

La Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) notificó a las autoridades mexicanas que, desde la madrugada del 19 de diciembre de 2025, se inició un incremento del caudal de agua transferido desde la presa internacional La Amistad hacia la presa Falcón, en Tamaulipas, como parte del pago de un adeudo estimado entre 700 y 800 millones de metros cúbicos. De ese volumen, 249 millones de metros cúbicos ya habían sido formalmente exigidos por Estados Unidos. 

El trasvase se realiza de forma gradual y controlada, con un aumento progresivo del flujo de agua, pasando de 18 mil litros por segundo hasta un nivel proyectado de 120 mil litros por segundo. Las autoridades mexicanas han advertido a los gobiernos estatales, especialmente de Coahuila, sobre posibles efectos en zonas ribereñas debido al aumento del nivel y velocidad del río durante el proceso. 

Este movimiento se da tras un acuerdo bilateral con Estados Unidos para atender el déficit de agua acumulado durante el periodo anterior del tratado; además, recientes acuerdos entre los gobiernos han permitido que México libere al menos 202 000 acres-pie (aproximadamente 250 millones de metros cúbicos) de agua a partir de mediados de diciembre de 2025, evitando la aplicación de aranceles adicionales impuestos por la administración de Estados Unidos en caso de incumplimiento. 

El Tratado de 1944 establece que México debe entregar aproximadamente 350 000 acres-pie (cerca de 430 millones de metros cúbicos) cada año o unos 2 150 millones de metros cúbicos en un ciclo de cinco años a través de las presas y sistemas binacionales, como parte de la distribución del recurso hídrico fronterizo. 

El pago de esta deuda hídrica ha sido tema de intensas negociaciones, tanto por la disponibilidad del recurso en un contexto de sequía y bajos niveles de embalses, como por las implicaciones económicas y políticas con comunidades agrícolas en Estados Unidos que dependen de estos envíos para riego y producción.