Por Zoom News Mx
La serie “Mentiras” llegó a Vix como la gran promesa para revivir la fiebre ochentera de las baladas que marcaron a toda una generación mexicana… pero la gran pregunta es: ¿logra emocionar o se queda en un homenaje tibio a lo que alguna vez fue un fenómeno teatral?
Desde el inicio, la serie apuesta todo a la nostalgia. La música está ahí, claro, impecable, poderosa, y cada canción es un viaje directo al corazón de quienes crecieron con Yuri, Daniela Romo, Lupita D’Alessio y Emmanuel. El problema es que, por momentos, parece que el guión fue lo último en escribirse y lo primero en olvidarse.
Los personajes tienen chispa, sí, pero se sienten más caricatura que construcción real. Son como memes con peluca: divertidos, exagerados, pero a veces vacíos. El humor forzado y los diálogos cliché le quitan profundidad a una historia que, en teatro, tenía más alma.
¿Y el canto? Sí, cantan las actrices. Algunas sorprenden, otras… simplemente cumplen. No es una competencia de La Voz México, pero a ratos se siente que el auto-tune también actúa. Lo más frustrante es que, cuando por fin la trama se pone seria o emotiva, la dirección parece tener miedo a profundizar, y lo resuelve con una broma fácil o un guiño al público. Como si no confiara en que el drama también puede ser poderoso.
Ahora, lo bueno: la producción está bien cuidada, la estética ochentera es deliciosa y el diseño de arte se nota. Hay escenas que se disfrutan como un videoclip largo, con todo y peinados de crepé y hombreras brillantes. Y sí, hay momentos que arrancan sonrisas y te hacen corear sin querer.
¿Es una mala serie? No. ¿Es una gran serie? Tampoco.
Es más bien una carta de amor algo torpe a los ochenta y a ese musical que supo conectar con el público desde el escenario. Pero en este nuevo formato, la magia se diluye entre recursos facilones, actuaciones desiguales y una dirección que parece más enfocada en el guiño que en la emoción genuina.
Veredicto final:
“Mentiras: La Serie” es ideal si quieres apagar el cerebro, cantar a grito pelado y decir “¡esa canción la cantaba mi mamá!”. Pero si esperabas una adaptación con fuerza dramática o una exploración más profunda del amor, la traición y los enredos que hicieron famoso al musical… tal vez esta versión te deje, irónicamente, con ganas de más verdad.
¿Tú ya la viste? ¿Te encantó o también crees que se les fue la nota alta? Coméntalo.



































