El exdirector general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Marx Arriaga Navarro, continúa atrincherado dentro de las oficinas de la dependencia en la Ciudad de México, luego de ser removido de su cargo de manera oficial. Desde el viernes pasado, Arriaga se niega a abandonar la SEP y ha declarado que su despido no ha sido formalizado conforme a la ley laboral, por lo que exige una notificación oficial y un proceso legal adecuado.
Durante su permanencia en la dependencia, Arriaga ha recibido apoyo de maestros y simpatizantes que le han llevado alimentos y se han sumado a su protesta, mientras realiza transmisiones en vivo para mantener visible su demanda. Además, ha rechazado ofertas de cargos alternativos en el extranjero, incluidas funciones diplomáticas, argumentando que su prioridad es defender los contenidos de los libros de texto gratuitos y la visión educativa de la Nueva Escuela Mexicana que coordinaba.
El conflicto ha generado fuertes reacciones en el gobierno federal. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reafirmado que los libros de texto no sufrirán cambios y que el proyecto educativo continuará su curso. Asimismo, el gobierno asegura que la remoción de Arriaga se hizo conforme a los procedimientos administrativos, mientras que el exfuncionario sostiene que su gestión fue injustamente cuestionada y que su despido busca afectar la continuidad de la política educativa que defendía.
Marx Arriaga ha señalado además la necesidad de reformular o “refundar” la SEP, planteando que la dependencia requiere una revisión profunda de sus procesos internos y de la forma en que se elaboran los materiales educativos. Su resistencia ha encendido un debate político y mediático sobre la administración de los recursos educativos, la independencia de los funcionarios y la continuidad de las reformas educativas en México.



































