El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, respondió públicamente a los señalamientos lanzados por Marx Arriaga Navarro, director general de Materiales Educativos de la propia dependencia, quien acusó que la actual conducción de la SEP estaría “profundizando procesos de privatización” en la educación pública y llamó a una especie de organización interna para defender la Nueva Escuela Mexicana (NEM).

A través de un comunicado oficial, Delgado rechazó de manera categórica dichas acusaciones y aseguró que durante su gestión no existe ni existirá ningún intento de privatizar el sistema educativo. Subrayó que la educación en México se mantiene pública, gratuita, laica, inclusiva y bajo la rectoría del Estado, principios que —dijo— forman parte del marco constitucional y de la política educativa vigente.

El pronunciamiento del titular de la SEP se dio luego de que Arriaga difundiera mensajes en redes sociales en los que acusó que ciertas decisiones administrativas y de política pública contravienen el espíritu original de la NEM. En sus publicaciones, el funcionario llamó a conformar Comités para la Defensa de la Nueva Escuela Mexicana y de los Libros de Texto Gratuitos, lo que fue interpretado por distintos actores como una “rebelión” interna dentro de la Secretaría.

En su respuesta, Mario Delgado defendió los resultados de su gestión y afirmó que la NEM no solo se mantiene, sino que se ha fortalecido mediante acciones concretas. Destacó la distribución de millones de libros de texto gratuitos, incluidos materiales en lenguas indígenas, así como programas de apoyo económico a estudiantes, mejoras en infraestructura escolar y políticas orientadas a garantizar la equidad y la permanencia educativa.

Delgado enfatizó que cualquier afirmación sobre privatización carece de sustento y genera confusión innecesaria. Reiteró que la SEP trabaja bajo un proyecto educativo nacional y no bajo intereses privados, y sostuvo que los cambios implementados buscan ampliar el acceso a la educación, no restringirlo.

La polémica trascendió el ámbito educativo y generó reacciones en el plano político. Legisladores de oposición cuestionaron el llamado de Arriaga y señalaron que promover estructuras paralelas dentro de la SEP podría politizar la educación pública. Incluso, algunos actores pidieron su salida del cargo al considerar que sus declaraciones afectan la estabilidad institucional de la dependencia.

Hasta el momento, la SEP no ha informado si habrá consecuencias administrativas derivadas de este conflicto interno. Sin embargo, el intercambio público de señalamientos ha evidenciado tensiones al interior del sector educativo, así como diferencias sobre la interpretación y aplicación del modelo de la Nueva Escuela Mexicana.

El episodio abre un nuevo debate sobre el rumbo de la política educativa en el país y sobre los límites del disenso dentro de una dependencia clave para el desarrollo social, en un contexto donde la educación pública continúa siendo uno de los temas más sensibles del debate nacional.